El portador de resinas

12,00€ Impuestos incluidos

Nueva entrega de Javier García Cellino, autor asturiano de poesía y narrativa, Premio de la Crítica de Asturias 2018 en poesía por Famélica Legión (en este mismo sello). Partiendo de un elemento natural, como menciona el título, utiliza el símil de la resina como pegamento natural de la vida y el arte. Poemas derivados de la contemplación de obras plásticas (pintura, escultura) y también del cine o la literatura, que simbolizan el punto de vista del autor ante la existencia: el arte y la belleza como camino hacia la explicación vital y resistencia ante el olvido. Siempre con una conciencia de clase de un autor cuidadoso con la palabra y por descubrir y reconocer en el ámbito mediático de la literatura en español. Una nueva apuesta de autor y editorial por otras miradas alternativas a las del sistema mayoritario que nos engulle, en ocasiones, con banalidad y mercantilización.

Categoría:

Descripción

EL PORTADOR DE RESINAS
Javier García Cellino
Madrid, octubre de 2021
Colección Poesía, nº 61
60 páginas, 14 x 21 cm.
Rústica con solapas
ISBN: 978-84-123989-1-5
Precio: 12 euros (IVA incluido)

* * *

POEMAS
(extracto):

(Cabeza soñadora)

Quien quiera penetrar en los sueños deberá convertirse antes en una cáscara nocturna.

Soñar con un martillo o con el canto de un loco es hundirse en el fondo de las cosas.

Solo los niños sueñan con el amor puro, pues de ellos es el reino de la desobediencia.

La carne de los sueños está hecha de un material fibroso. Una fecha equivocada, una falsa identidad, incluso la confusión entre una herida y el frío de los caballos es un sueño al revés.

*

(Cabeza triste)

En la marcha fúnebre hay una habitación vacía, un antílope degollado, el llanto de una barrena al profanar la oscuridad.

El horror de la muerte iguala la sordera de Beethoven con el piano de Chopin.

A veces la soledad se parece al canto de un loco: ese oleaje que nunca cesa de nadar en un mar vertical. Sentirse solo es comprender el destino de un grano de arena. Efímero, infinito, está condenado siempre a retroceder.

Un Silencio y un Claro de Luna son un lamento de tristeza, una confusión de palo- mas entre la nieve.

*

(Cabeza colgando del techo)

Aquí la noche con sus uñas góticas, el privilegio de las catedrales y el reino de las siemprevivas, los hijos de los perros grandes y de la tórtola ensangrentada, las mujeres que enfrentan sus objetos contra la noche, todos, todos aquí en derredor.

(Estéril el canto del verdugo, su sabor de linaza antigua desprendiéndose de las ramas).

Y porque hay sitio suficiente, venga también el ave rapaz que surgió del frío, y el orgullo de la diosa que tiene su hocico en el agua, y dejen aquí todos para la posteridad su estandarte y sus preclaros adjetivos.

¿O no sabes que es más visible la sombra cuando cantas?