Descripción
LA DESOBEDIENCIA DE PENÉLOPE
Mariam Medina
Madrid, diciembre de 2025
Colección Poesía, nº 107
102 páginas, 14 x 21 cm.
Rústica con solapas
ISBN: 979-13-991429-0-7
Precio: 14 euros (IVA incluido)
* * *
EL LIBRO:
La desobediencia de Penélope supone una ruptura múltiple: la del mito que se resquebraja, la del amor tóxico que asfixia y la del silencio que durante siglos ha cercado a las mujeres. Penélope emprende una metamorfosis íntima y simbólica, acompañada por la sororidad de otras mujeres que actúan como red, eco y resistencia. La melancolía de lo que no regresa convive con la esperanza de un porvenir posible dentro de los vínculos afectivos posmodernos. Los gritos, las adicciones y la inestabilidad de un Ulises narcisista fragmentan su identidad, pero también abren la grieta por la que emerge una voz nueva que transforma a la protagonista en una mujer fuerte, empoderada y contemporánea. Este poemario celebra el renacimiento de una mujer que convierte la desobediencia en un acto de libertad.
POEMAS:
(extracto)
LA CONSULTA AL ORÁCULO
Post Covid-19 natum
Todos, excepto ella, en la ciudad lo saben:
No podrá enterrar a sus muertos.
Duelo sin ritos funerarios.
El oráculo vaticinó
un mar de lágrimas derramadas
por una Penélope odiseica.
Un hijo perdido: Telémaco.
Una mujer abandonada: ella.
La muerte en vida de Penélope
es el gran castigo de los dioses.
Esperanza viviente de los que no se tocan.
Deseo de lo desaparecido.
Naufragio en el hogar: licuefacción de la pena.
La falta de remordimientos por haberla abandonado:
Ulises
no se arrepentirá.
Frío. Náuseas. Disolución.
Silencio.
*
EPITAFIO
Seré yo quien tenga que bordar
sobre la blanca mortaja
mi propio epitafio:
«Flentibus haec lacrimans».
El sufrimiento me ha transformado
en melancólico capullo de seda.
¿Dónde han volado las mariposas?
He tenido que cubrirme
antes de morir
con mi propio sudario
como costurera de los muertos.
*
RECUERDA
Recuerda: tú eres la reina.
Ítaca es tu lugar.
No olvides que
cualquier lugar es Ítaca,
si ahí estás tú.
Decórate con la técnica kintsugi,
adorna tus propias cicatrices
con polvo dorado,
—nunca enamorado,
salvo de ti—
siempre serás
la reina
de
Ítaca.





