Etime

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Miguel Ángel Muñoz Sanjuán

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Descripción

ETIME
Miguel Ángel Muñoz Sanjuán
Previo de Agustín Sánchez Antequera
Madrid, septiembre de 2020
Colección Poesía, nº 44
136 páginas, 14 x 21 cm.
Rústica con solapas
Interior a color
ISBN: 978-84-121590-4-2
Precio: 13 euros (IVA incluido)

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EL LIBRO:

(del Previo)

UNA CHISPA QUE DURA

Une étincelle qui dure (Guillaume Apollinaire)

Si Altazor hubiese aterrizado un domingo por la tarde con cadena perpetua hubiese pedido papel de periódico para masticar. De sus pisadas con patitas de gorrión en ceniza hubiera marcado el paso sobre la tierra perdida de los ángeles ecuestres. Qué mejor ocasión para borrar lo ya escrito, qué venganza tenue para salir de los límites del pie de página. Liberad las palabras de sus ataduras rotativas, parece que dijo Simias de Rodas, que se revelen los mensajes mistéricos de entre la prosa de las vanidades. Sea el bisturí de un poeta lo que comience esta operación en mar abierto.

Fue Wilhelm Apolinary de Kostrowicki el soldado que cortó las alambradas, una visión del porvenir desde su bautismo en San Pedro del Vaticano. tantos cortes en un cerebro condenado a la peripecia, tantas composiciones alejadas del tiempo en que una palabra dejaba de llamarse «avión». Ahora, desde la mesa de luz, nadie reconoce la serifa de su sombrero. Quede todo en secreto tras el vendaje de una lápida en Père-Lachaise. Sus acólitos le rezamos cada noche.

El poema visual en los tiempos del meme. El azar como gran regidor del universo y del intelecto. Joan Brossa en el café con José-miguel Ullán. La ética como bomba de relojería. Los trazos de una roseta característica y aleatoria. De los petroglifos al arte postal. Una pelea entre tzara y Breton deja retales y eso siempre es útil para un buen sastre de sietes.

Tiremos los dados al zen, le dijo Li Po a Sartre, el aforismo existencialista contra la broma del eslogan autoritario. El haiku con sus sensaciones naturales, retirarse al sofá a meditar las sensaciones artificiales. Algún impertinente le cantaría a Baudelaire las cuarenta, pero el poeta de los bulevares ya no hacía caso, sorprendido por luces y anuncios. El poeta ante un mundo moderno al que ya no pertenece.

La sangre de un poeta en un dibujo de Cocteau. tal vez un monumento a Gramsci en Harlem; es lo que queda. territorios de nadie, oleaje de caballos que cubran el silencio. Romper la inacción sublevándose con una re-creación. Re-cre-acción en el mundo sin dioses del iPad de David Hockney. Un carcinoma incrustado en los bronces de Botero.

Sucede que una noche vino a cenar MAMS y acabamos pintando la nevera.

AGUSTÍN SÁNCHEZ ANTEQUERA

POEMAS: