Descripción
EL LADO OCULTO DE LA DUNA / THE DARK SIDE OF THE DUNE
Diez poetas canarios actuales
VV. AA.
Prólogo de Antonio Becerra Bolaños
Traducción de Margaret Hart Robertson
Madrid, agosto de 2026
Colección Poesía, nº 113
308 páginas, 17 x 23,5 cm.
Rústica con solapas
ISBN: 979-13-991429-9-0
Precio: 22 euros (IVA incluido)
* * *
EL LIBRO:
Del prólogo de Antonio Becerra Bolaños:
La isla, ya se sabe, es un lugar donde el tiempo se detiene, apartado del mundo, como una suerte de oasis en medio del desierto que está fuera. Pero la isla puede acabar convirtiéndose en un gran hotel flotante, a semejanza de otros hoteles que pueblan el indiferente mundo de los destinos turísticos (ese mundo que se ofrece empaquetado para el consumo de masas, condenado a la inafectividad). Tal vez de lo que se trata es de mirar de otra manera para descubrir aquel paisaje primitivo y aquella experiencia prístina, que es lo que se propone mostrando ese lado oculto de la duna. Más allá del tumulto y del ruido, está el paisaje de las islas, que nos habla de su gente y del medio en el que se ha desarrollado. No se puede amar lo que no se conoce y este bien puede ser un primer paso para tomar conciencia del lugar que queremos visitar.
AUTORES:
Ángel Sánchez
Cecilia Domínguez Luis
Federico J. Silva
Ricardo Hernández Bravo
Pedro Flores
Silvia Rodríguez
Juan Jesús Hernández López
Tina Suárez Rojas
Rafael-José Díaz
Acerina Cruz
POEMAS
(extracto):
— DE ÁNGEL SÁNCHEZ:
DÍAS DE REGALIZ
nada en las manos
nada en los bolsillos
esta vigilia negra y lineal
preferida con mucho al pan
del estraperlo
cada mañana en el patio de la escuela
izar o arriar banderas cantando el cara
al sol con la camisa
tranquilidad desmantelada
de todos los hombres libres
días de regaliz
nada en las manos nada
en los bolsillos
la soldadesca goza de la tregua
sin pasión
basta una mirada a nuestro derredor
para entender qué bien haría
a esta orilla del tormes escamoso
una guerra edificante
De Naumaquia, Salamanca, 1971
LIQUORICE DAYS
nothing in our hands
nothing in our pocketsthis black linear vigil
preferred by far to black-market
breadevery morning in the school playground
hoisting or waving flags singing the fascist “cara
al sol” wearing the shirtdismantled tranquillity
of all free menliquorice days
nothing in our hands
nothing in our pocketsthe soldier’s joy of ceasefire
without passionsuffice one look around
to understand what good would be done
to this bank of the squamous tormes
by an edifying warFrom Naumaquia, Salamanca, 1971
— DE CECILIA DOMÍNGUEZ LUIS:
CUARTO MES: DÍA 1
Quiero saber qué está escrito de nosotros
en este cielo que ocultan ópalos y brotes de palmera.
Por qué en las ciudades brotan puertas,
cuando vienes hacia mí a través de los reinos del jaguar y la alondra.
Miro las escaleras y me acuerdo de una mirada azul
que iba y venía ráfagas, como el viento entre los árboles
—niña en los límites del fuego y lo sagrado, lejana como tu rostro cuando duermes—,
Quiero saber por qué tu mirada abraza al fantasma que de mí se desprende
y lo elige, y me hace pagar gota a gota, sus desvaríos.
Si es tarde para sembrar despliego las piedras más perversas de tu cauce.
Mi ventana se sostiene en un hilo de niebla,
mientras contemplo el desfile de las barcas,
con la mirada errante buscándote en las aguas.
De Cuaderno del orate, Ed. La Palma, 2014
FOURTH MONTH: DAY 1
I want to know what is written for us
in this sky hidden by opals and palm fronds.
Why doors spring forth in the cities,
when you come to me through the kingdoms of the jaguar and the lark.
I look at the stairs and I remember blue eyes
that came and went in bursts, like the wind in the trees
—a girl on the limits between fire and the sacred, distant like your face in sleep—,
I want to know why your eyes embrace the ghost emanating from me
and choose it, making me pay drop by drop, for its madness.
If it is late to sow, I deploy the most perverse stones from your riverbed.
My window hangs by a thread of mist,
while I contemplate the boats coming and going,
with my errant gaze searching for you in the water.From Cuaderno del orate, Ed. La Palma, 2014
— DE FEDERICO J. SILVA:
CUADRILÁTERO
El hotel Casa Marina de Cayo Hueso
se complace en presentar
el combate por el título regional de Florida
Writers on the Rocks.
A la izquierda, calzón rojo,
37 años, 6 pies y 1 pulgada,
190 libras, autor de Adiós a las armas,
Ern Hemingway.
A la derecha, calzón azul,
56 años, 6 pies y 2 pulgadas,
220 libras, abogado de Hartford Accident
and Indemnity Company
y poeta,
Wall Stevens.
Ernie, amateur y bocazas,
estaba en su naturaleza,
fanfarroneó:
cualquier medio hombre
puede tener la Mercury de diez centavos.
Hasta este cantinero
sabía que Elsie Stevens
era el rostro de esa moneda,
la chica más hermosa de Reading.
Wall, que creía firmemente
en la poesía como fuerza destructora,
la tomó con Ura Hemingway:
desearía tener aquí ahora al gran hombre
y noquearlo con un solo puñetazo.
Una noche lluviosa.
Aquí se presentó Hem.
Un uppercut fue el primer golpe
de las tres veces que el poeta
besó la lona y recibiera
la cuenta atrás.
Un charco de sangre.
Grité: quiero una pelea justa.
Ernest se quitó las lentes
y Wallace le asestó el crochet anunciado
en la mandíbula.
El de Illinois tenía una quijada de asno.
Cinco días en el hospital:
un ojo hinchado, una mano rota
por dos lugares.
Entre copas se pusieron de acuerdo.
Elsie no podía enterarse.
La ficción suprema:
Stevens se había caído por las escaleras
y el que dijere lo contrario miente.
Wally nunca quiso recordarlo.
BOXING RING
The Hotel Casa Marina de Cayo Hueso
is pleased to present to you
the fight for the region of Florida
title Writers on the Rocks.On my left, in the red shorts,
37 years of age, 6 foot 1 inch,
weighing in at 190 pounds, the author of A Farewell to Arms,
Ern Hemingway.On my right, in the blue shorts,
56 years of age, 6 foot and two inches,
weighing in at 220 pounds and lawyer for Hartford Accident
and Indemnity Company
the poet,
Wall Stevens.Ernie, amateur and a big mouth,
was in his element,
shot his mouth
anyone who was half a man
can have ten cents of Mercury.Even this barman
knew that Elsie Stevens
was the head on that coin,
the prettiest girl in Reading.Wall, who believed firmly
in poetry as a destructive force,
decided to have it out with Ura Hemingway: he would wish
to have the great man here
and floor him with a punch.One rainy night.
Hem turned up here.
The first blow was an uppercut
That floored the poet, the first time of three
that he heard
the countdown.A pool of blood.
I shouted: I want a fair fight.
Ernest took off his glasses
And Wallace landed the announced hook
to his jaw.
The guy from Illinois had the jawbone of an ass.Five days in hospital:
a swollen eye, a hand broken
in two places.Over drinks, they came to an agreement.
Elsie was never to know.
The supreme fiction:
Stevens had fallen down the stairs
And whoever said anything different was lying.Wally never wanted to remember it.






